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En el Día de Muertos Sumérgete en el Mágico Mundo de la Flor de Cempasúchil

El Día de Muertos en México es una festividad llena de color, tradición y significado. Uno de los elementos más icónicos de esta celebración es la flor de cempasúchil, también conocida como “flor de octubre” debido a su floración en este mes. Los días 1 y 2 de noviembre, los hogares, cementerios y panteones se llenan de estas vibrantes flores y su distintivo aroma, pero ¿sabes cuál es su significado?

En el corazón de esta ancestral tradición, la flor de cempasúchil desempeña un papel fundamental. En los altares de muertos, construidos con múltiples niveles y adornados con manteles coloridos, papel picado y una variedad de objetos relacionados con la festividad, la flor de cempasúchil ocupa un lugar especial. Se esparcen pétalos de esta flor por todo el altar y se colocan arreglos florales hechos con cempasúchil en jarrones y vasijas. Además de ser un adorno visual, esta flor tiene un profundo significado espiritual.

Según la creencia popular, las almas de los seres queridos fallecidos son atraídas por la luz de las velas, las oraciones de los vivos y los aromas de la comida que solían disfrutar en vida. Se cree que estas almas visitan los altares en la madrugada del 1 y 2 de noviembre. Para ayudar a las almas a encontrar su camino, se colocan caminos de flor de cempasúchil frente a los altares, como guías luminosas en la oscuridad de la noche.

El nombre “cempasúchil” proviene del náhuatl, combinando “cempoal” que significa veinte, y “xochitl” que significa flor, en referencia a la apariencia de múltiples flores unidas en una sola. Esta flor es un verdadero símbolo de la celebración, y su leyenda se remonta a tiempos antiguos.

La historia cuenta que Xóchitl y Huitzilin estaban enamorados desde la infancia y solían ofrendar ramos de flores en la montaña dedicada al dios azteca del sol, Tonatiuh. Sin embargo, la guerra separó a la pareja, y Huitzilin murió en la batalla. Desconsolada, Xóchitl pidió al dios Tonatiuh reunirse con su amado, y su deseo se cumplió cuando el dios la transformó en una flor de cempasúchil de un amarillo brillante. Cuando un colibrí se posó en el centro de la flor, esta se abrió, liberando su fragante aroma.

Esta leyenda simboliza la conexión entre el mundo de los vivos y los muertos, y la flor de cempasúchil se convierte en un faro que guía a las almas hacia el altar.

En el Día de Muertos, la flor de cempasúchil es mucho más que una decoración; es un símbolo de luz, amor y respeto hacia los seres queridos que nos han dejado. Su vibrante color y aroma dulce llenan el aire de magia y significado, creando un puente entre dos mundos en esta festividad única y hermosa.

¡Celebra el Día de Muertos con esta flor extraordinaria que llena de vida el recuerdo de aquellos que ya no están con nosotros!

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